Deja de Joderme

Deja de intentar joderme.
deja de intentarlo, de verdad;
deja de hacerlo porque no lo estás consiguiendo.

No, no me jode que ligues por las noches,
ni que te acuestes con hombres;
no, ni tampoco que seas de otro.

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Tú, literatura

La literatura es posiblemente lo más bonito que el ser humano ha logrado, y logrará, hacer en toda su historia. Esto es una verdad como un templo, y quien piense lo contrario es que no tiene ni idea de como funciona el mundo. Básicamente podría resumir mi postura -la cual, a pesar de ser yo una persona tolerante y abierta a opiniones, en este caso no acepta crítica- en un solo axioma: si no te gusta leer no puedes ser considerado una persona. Y como los axiomas son, por definición, verdades en sí mismas que no necesitan demostración, podría callarme la boca y ahorrarme la explicación de por qué pienso que el 95% de la población española debería ser condenada al ostrascismo por no saber apreciar la literatura -entre otras muchas razones, para qué engañarnos-, pero, como sé que esa gran mayoría de conciudadanos nunca leerán este texto, no quiero dejar duda alguna de mis fundamentos al pequeño porcentaje que, estoy seguro de ello, apoyará mi conclusión.

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Cosas Bonitas

Porque decirte cosas bonitas sabemos todos
y cualquiera puede inventar con un poco de prosa,
por ejemplo, un poema donde diga que tu pelo huele a rosas;
o buscar una rima estúpida que te haga reir un poco.

Yo podría ser uno de ellos,
podría,
pero no quiero.
Porque aunque quisiera expresarte lo que siento
en el fondo sabemos que las palabras se las lleva el viento
y quiero que lo que llevo dentro lo recuerdes hasta en el cielo.

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Ese eterno problema…

Es norma general que antes de escribir sobre un tema uno recurra a diversas fuentes “autorizadas” que le permitan informarse y alcanzar una mejor comprensión del tema a tratar. Sin embargo, nunca me han explicado qué ocurre cuando, tras procesar la ingente cantidad de información de la que se dispone, se descubre que se sigue sin entender en profundidad el asunto que pretende tratar.

Lo normal es pensar que, si no comprendes algo, y sabes que no vas a ser capaz de hacerlo, te calles la boca y te dediques a otra cosa; pero el problema se complica cuando, tras pensarlo un buen rato, llegas a la certeza, sin temor a equivocarte, de que la mayoría de los autores consultados han escrito sin tener ni idea, o creyendo ingenua y equivocadamente tenerla, de aquello de lo que hablan.

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