Ese eterno problema…

Es norma general que antes de escribir sobre un tema uno recurra a diversas fuentes “autorizadas” que le permitan informarse y alcanzar una mejor comprensión del tema a tratar. Sin embargo, nunca me han explicado qué ocurre cuando, tras procesar la ingente cantidad de información de la que se dispone, se descubre que se sigue sin entender en profundidad el asunto que pretende tratar.

Lo normal es pensar que, si no comprendes algo, y sabes que no vas a ser capaz de hacerlo, te calles la boca y te dediques a otra cosa; pero el problema se complica cuando, tras pensarlo un buen rato, llegas a la certeza, sin temor a equivocarte, de que la mayoría de los autores consultados han escrito sin tener ni idea, o creyendo ingenua y equivocadamente tenerla, de aquello de lo que hablan.

Y es que, queridos lectores (plural neutro, no me llamen sexista), no ha habido ni habrá hombre en el mundo que sepa explicar como son las mujeres. Y a pesar de ello todos hemos caído en la tentación de escribir sobre ellas. Y con razón.

Básicamente, y para ahorrar la larga recopilación histórica de situaciones surrealistas provocadas por ellas, o por lo que ellas nos hacen sentir, voy a atajar por la vía fácil y voy a resumirlo en unas pocas palabras: los hombres no comprendemos a las mujeres, y nunca llegaremos a comprenderlas, eso es así. Una vez tengamos eso claro, la vida será mucho más fácil. Es cierto que seguirás sin entender por qué esa chica que no te hace puto caso cada día te gusta más; o por qué aquella con la que ayer sentías la conexión más profunda y bonita que vas a sentir en toda tu puta vida -hasta que conozcas a otra- hoy no te puede ni ver; pero al menos podrás echarle la responsabilidad a ellas y no a lo que tú hayas podido hacer mal (que no siempre lo has hecho).

Eso es así, estén dispuestas a asumirlo o no, las responsables de todos los males que afectan al sexo masculino en el mundo son ellas. Las mujeres son las únicas capaces de romper una verdadera amistad de años entre dos hombres, llegando incluso a matarse por ellas; las mujeres son la única razón por la que he visto a un hombre tragarse el orgullo y arrastrar su dignidad por los suelos durante una noche entera con tal de que la chica que le gusta le haga caso; las mujeres pueden utilizar a un hombre hasta la saciedad de la manera más cruel y humillante posible, y ser perdonadas al instante como si no hubiera pasado; joder, las mujeres son la causa de que no vivamos en el paraíso -y ya lo decía la Biblia, no es reflexión mía-.

Por suerte, en gran parte también han sido las responsables de inspirar los versos más bonitos que uno pueda leer en su vida; de reconstruir corazones rotos por otras mujeres o de coser almas desgarradas por el abandono o la soledad; de devolver la cordura a no pocos hombres que creían haberla perdido para siempre; de hacer arder nuestro pecho hasta el punto de creer que vamos a consumirnos por el fuego; en definitiva, de compensar gran parte del “mal” que puedan haber hecho.

Digo gran parte porque jamás seremos capaces de perdonar el dominio que tienen sobre nosotros. Y es que es eso, a pesar de lo frías y crueles que las mujeres pueden llegar a ser; a pesar de que tras miles de años sigamos sin comprenderlas; a pesar de todo, las hijasdeputa son tan maravillosas que no podemos hacer otra cosa que seguirlas adorando y gastando lo mejor de nosotros en lograr su atención, de darlo todo por ellas.

 

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