Causas y consecuencias

Las cosas nunca salen como uno piensa ¿verdad? Pasamos gran parte de nuestra vida planeando, imaginando, y cuando decidimos pasar a la acción, dar el paso, siempre surge algún imprevisto que lo echa todo a perder. Un fracaso más, una oportunidad menos: y es entonces cuando te cabreas, tu cabeza se llena de remordimientos por lo que pudo ser y de furia por lo que no ha sido; y le echas la culpa a la suerte, esa falsa que nunca esta cuando lo necesitas; y al destino, maldito destino, sabes que no te tiene preparado nada bueno en el camino; y, en general, a todo lo que se te pase por la cabeza que creas que puede tener un mínimo de culpa.

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