Si las miradas hablaran

¡Ah! Si tus miradas hablaran
y me dijeran lo que tus labios callan.
Eso que te explota por dentro,
que se eleva y que te mata,
y que tratas de ocultar
entre el poso de tus entrañas.
Pero a mí tú no me engañas
porque lo que tu lengua no habla
me lo dicen tus pupilas dilatadas.
Sí, ellas me gritan, me susurran,
lloran y suplican.

Y a pesar de tanto ruego
tus labios no dicen nada.

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Historias y Promesas

Hay historias que comienzan en lugares cualquiera
-pongamos que en una discoteca-,
historias que transcurren entre copas de ginebra,
que tienen su argumento en una promesa.

Historias protagonizadas por una belleza
de estas que, por decirlo de alguna manera,
no eres capaz de quitarte de la cabeza,
que te hacen tener solo una certeza:
que quieres pasar el resto de tu vida con ella.

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