Nada sale

Intento escribir
Delante del folio
Delante de          la pantalla.

Y nada sale, nada sale
Nada sale.

Te pienso te pienso de arriba a abajo
recorro tu cuerpo y te siento.
Arritmias en mi pecho,
un mariposario por debajo[1]
y mi mano que no se decide:
la copa (y ya van quien sabe cuántas…)
o
tus labios;
pero tus labios se resisten a mi mente
¡Joder! Ni siquiera mi cabeza cree en tus besos.

Y por mucho que pienso nada sale
ni una mísera línea
ni un verso solitario
que me sirva de espejo.

Pero nada sale.
Nada sale.

Las palabras me abandonan
y no puedo reflejar mis sentimientos
¿será este vacío lo que de verdad siento?

Ataraxia (Del gr. ἀταραξία)
Estado de ánimo que se caracteriza
por la total ausencia de deseos
o temores.

Quizá yo no exista
quizá no sea
y esté aquí frustrado
por una vida que no es.
Frustrado para nada.

Y es que nada sale.
nada sale


[1] Ya sabes, todos esos tópicos /que no por ser tópicos son menos ciertos;/ al revés, es justo lo que siento.

Esperando el tren

La duda me asalta, no me engaño
La duda me asalta y ya no hay tiempo
Se acerca el tren
La luz me ciega
         Y no sé
         Y no sé
Si debiera apartarme
O tan solo cerrar los ojos.
Pero la luz penetra hasta mi mente
La luz penetra y la duda me traspasa
No sé qué quiero
No sé si (te) quiero
Que la serpiente carmesí
habitante entre las grutas de tus labios
Penetre también hasta mi garganta
Eche raíces en mi pecho
         Se nutra con mi sangre
         Se alimente de mi cuerpo
Y engorde... y engorde... Y engorde
Y estalle (¿por qué no?)
Que reviente mis costillas
Y florezca en mi pecho 
Un nido de culebras. Compuesto
con las astillas
                                          De mis huesos
Sí un nido de indiferencia
                                          O sufrimiento
Y entre mis restos deposite al fin sus huevos.

Y que sepas que no dudo
Porque pueda dolerme todo esto
El dolor es lo de menos
(El dolor por amor es abono del poeta)
Dudo 
          El tren ya llega
Porque sé que te irás un día de estos 
(Te subirás al mismo tren que)
Y me dejarás solo de nuevo
Igual que antes igual que
Siempre
Solo yo
Solo yo
             Perdón
y mis culebras. Único recuerdo
De que un día me quisiste
O eso quise yo creerme
Eso creí yo
Eso me mienten las culebras.

Era muy de mañana

Era muy de mañana cuando el Sol,
con sus primeros besos,
acarició nuestra ventana,
y en un arranque de descaro
decidió que tu piel sería su almohada.
Nada pude yo alegar ante el lindo escándalo
que a mis ojos se mostraba.
Tu piel al principio se puso en guardia ,
e interpuso una jungla de lanzas.
Pero es por todos sabido que la belleza,
cuando lo desea, a cualquier ejército desarma,
y pronto te rendiste ante lo sugerente
de la propuesta que se te presentaba. Sigue leyendo

Hic et Nunc!

La paciencia será la madre de la ciencia, pero a la vida le sienta fatal. Nos pasamos el día escuchando que lo importante en esta vida es ser paciente, saber esperar a que los árboles den sus frutos y los actos sus consecuencias. Que, con el tiempo, las heridas -tanto de las que sangran como las que no- siempre terminan por sanar. Que no puedes quererlo todo al momento, porque es imposible y solo conseguirás frustrarte. Que cómo se te ocurre contestarle tan rápido a esa persona con la que estás hablando, creerás que estás desesperado. Pero si ni quisiera sé si me gusta, solo sé que me apetece hablar con ella. Y qué, si te comportas así perderás todo el interés. ¿Y entonces qué tengo que hacer? Pues espera un rato antes de contestar, habla con otra gente, que vea que estás en línea pero que tampoco tienes prisa por escribirle. ¿Y si le digo de quedar? Pues estás loco, porque tan rápido eso sí que suena fatal. Y así es cómo se supone que funciona todo a día de hoy. Sigue leyendo

Si las miradas hablaran

¡Ah! Si tus miradas hablaran
y me dijeran lo que tus labios callan.
Eso que te explota por dentro,
que se eleva y que te mata,
y que tratas de ocultar
entre el poso de tus entrañas.
Pero a mí tú no me engañas
porque lo que tu lengua no habla
me lo dicen tus pupilas dilatadas.
Sí, ellas me gritan, me susurran,
lloran y suplican.

Y a pesar de tanto ruego
tus labios no dicen nada.

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