Ahora te toca a ti sufrir

Nos despedimos con un beso
y te dije «yo te llamo»
y ahora mientras escribo
me deleito con tu imagen
todo el día pendiente del móvil
creyendo en las madrugadas
-doloroso engaño del deseo-
que la pantalla se iluminaba
y en grande escrito mi nombre. 

Y con los días del deseo a la rabia
y de pronto el deseo del olvido
quizá a veces un recuerdo por la calle
leve flash y una mueca de desdeño
antes de seguir caminando altiva
como si nunca hubieras sentido nada.  Sigue leyendo

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Definición de Amor. Segunda Acepción

Ahora solo quiero por un instante apartar
el amor que nace y se agota en un disparo de alcohol
el que idílico nace y crece en el cine y corazones
y ensalzar aquel que se daña con el tiempo
que sufre los embates de la vida los celos
los intereses contrapuestos el egoísmo el desinterés
y una cama cada vez más fría pero nunca vacía.

Un amor que se apaga un poco cada día Sigue leyendo

Réquiem por un Amor que nunca fue

Vi cómo te ibas por la puerta sin haber entrado nunca
te grité en mi cabeza e hiciste oídos sordos a mis ruegos
y quedé indefenso y solo en la cama que jamás visitaste
y recordé los besos que no me diste aquel febrero
y los abrazos felices por habernos encontrado.

Reviví la primera vez que no nos acostamos
el contacto y los escalofríos que nunca sentimos
cuando en medio de la nada no nos acariciamos
las broncas que no tuvimos por estupideces
el amor apasionado que cada noche no nos juramos
y las locuras que no cometimos por querernos demasiado. Sigue leyendo

Ahora solo callo

«Canta, me dices. Y yo canto
¿Cómo callar? Mi boca es tuya»
José Hierro

Bésame, me pides. Y yo te beso.
¿Cómo parar? Mi boca es tuya,
yo te la di ¿No te acuerdas?
Con ella te entregué lo que era
(lo que soy, lo que seré),
te di mi alma y pensamiento,
mi palabra, mi sonrisa,
mis recuerdos y mis sueños.
Te di todo (y ahora callo);
ahora solo callo y te beso.

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Dime cómo se llama…

Paseando por la Gran Vía
una madrileña me miró a la cara,
y con sus tizones ojos de niña
me preguntó por qué lloraba.

–las lágrimas que me brotan del alma
nacen porque muy lejos me espera
la mujer que a mí me ama.
Sus besos, ardientes como la arena,
me vienen en sueños cada mañana,
y sus manos, suaves como la seda,
esconden el ardor más puro de la lava. Sigue leyendo