¡Irme, Dios mío, irme!

Quien no quiera huir es que no merece vivir. Sin más. Que huir es de cobardes fue algo que se inventó algún cobarde sin el valor suficiente para huir. Es así. Porque huir no es fácil. Huir es dejar atrás todo lo que tienes, todo lo que eres. Empezar de cero y comenzar a reconstruir toda la tu vida de nuevo. “Salir de la zona de confort”. Y para eso hay que echarle muchos huevos, hazme caso -aunque supongo que tú ya te haces una idea-.

¿Pero quién no se siente tentado a hacerlo? A parte de un cobarde, claro. ¿Quién no quiere tener la oportunidad de olvidar lo que ha sido y nacer otra vez de nuevo?

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