Definición de Amor. Segunda Acepción

Ahora solo quiero por un instante apartar
el amor que nace y se agota en un disparo de alcohol
el que idílico nace y crece en el cine y corazones
y ensalzar aquel que se daña con el tiempo
que sufre los embates de la vida los celos
los intereses contrapuestos el egoísmo el desinterés
y una cama cada vez más fría pero nunca vacía.

Un amor que se apaga un poco cada día Sigue leyendo

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Réquiem por un Amor que nunca fue

Vi cómo te ibas por la puerta sin haber entrado nunca
te grité en mi cabeza e hiciste oídos sordos a mis ruegos
y quedé indefenso y solo en la cama que jamás visitaste
y recordé los besos que no me diste aquel febrero
y los abrazos felices por habernos encontrado.

Reviví la primera vez que no nos acostamos
el contacto y los escalofríos que nunca sentimos
cuando en medio de la nada no nos acariciamos
las broncas que no tuvimos por estupideces
el amor apasionado que cada noche no nos juramos
y las locuras que no cometimos por querernos demasiado. Sigue leyendo

Dime cómo se llama…

Paseando por la Gran Vía
una madrileña me miró a la cara,
y con sus tizones ojos de niña
me preguntó por qué lloraba.

–las lágrimas que me brotan del alma
nacen porque muy lejos me espera
la mujer que a mí me ama.
Sus besos, ardientes como la arena,
me vienen en sueños cada mañana,
y sus manos, suaves como la seda,
esconden el ardor más puro de la lava. Sigue leyendo

Recuerda

Mar que en nuestra isla nos encierra
con su verja de salitre, callao y arena.
Mar que nos marca el fin de la tierra
y con su vahaje nos susurra
que en el fin de la tierra está
el principio de los sueños.
Mar que copula con el cielo
y su espuma son luceros
y las estrellas de la espuma el reflejo.
Mar que copula con el cielo
quién es ser, quién espejo;
los dos son muros,
los dos son deseos de vivir
más allá de la vida de nuestro cuerpo.
Mar que nos arrulla y apuñala,
borra nuestras huellas de la arena
y en su horizonte nos hace eternos. Sigue leyendo

Era muy de mañana

Era muy de mañana cuando el Sol,
con sus primeros besos,
acarició nuestra ventana,
y en un arranque de descaro
decidió que tu piel sería su almohada.
Nada pude yo alegar ante el lindo escándalo
que a mis ojos se mostraba.
Tu piel al principio se puso en guardia ,
e interpuso una jungla de lanzas.
Pero es por todos sabido que la belleza,
cuando lo desea, a cualquier ejército desarma,
y pronto te rendiste ante lo sugerente
de la propuesta que se te presentaba. Sigue leyendo