Hay un pracan que camina

Hay un pracan que camina
sobre el polvo del pasado.
Se alimenta de la pena y de la herida,
del dolor por la nostalgia del amante,
y susurra mil canciones a una luna
que es un disco de cal y agua.
Vive presa del reflejo de las olas
y la espuma nacarada de corales
que en la noche son vestigios
de un viejo naufragio imaginado.
Y cuando duerme ese pracan resucita
un recuerdo que se esparce con la brisa
de los tiempos de la juventud lejana
y un rayo de Sol que en la mañana
es el beso de su muerte dulce y cálida.

Epifanía

Desliza paciente la mirada
con la calma de quien se sabe
maestra del placer sin la nostalgia
y acaricia con sus dedos de corales
el eco de una piel ígnea y salada
haciendo suyo en el ahora ese amor que fue pasado,
pero más aún el vívido recuerdo
que se rememora en la calma de la noche:
el sudor ardiente, el lino de las sábanas
y la brisa marinera en la ventana,
mensajera de la lluvia de verano.

Y a medida que se oculta la sonrisa
y el gesto pide la caricia y ve las ganas,
se desdibuja de la mente aquel momento
para crearse, más dulce, más puro,
y su éxtasis es de un blanco inmaculado.

Ahora te toca a ti sufrir

Nos despedimos con un beso
y te dije «yo te llamo»
y ahora mientras escribo
me deleito con tu imagen
todo el día pendiente del móvil
creyendo en las madrugadas
-doloroso engaño del deseo-
que la pantalla se iluminaba
y en grande escrito mi nombre. 

Y con los días del deseo a la rabia
y de pronto el deseo del olvido
quizá a veces un recuerdo por la calle
leve flash y una mueca de desdeño
antes de seguir caminando altiva
como si nunca hubieras sentido nada.  Sigue leyendo

Definición de Amor. Segunda Acepción

Ahora solo quiero por un instante apartar
el amor que nace y se agota en un disparo de alcohol
el que idílico nace y crece en el cine y corazones
y ensalzar aquel que se daña con el tiempo
que sufre los embates de la vida los celos
los intereses contrapuestos el egoísmo el desinterés
y una cama cada vez más fría pero nunca vacía.

Un amor que se apaga un poco cada día Sigue leyendo

Réquiem por un Amor que nunca fue

Vi cómo te ibas por la puerta sin haber entrado nunca
te grité en mi cabeza e hiciste oídos sordos a mis ruegos
y quedé indefenso y solo en la cama que jamás visitaste
y recordé los besos que no me diste aquel febrero
y los abrazos felices por habernos encontrado.

Reviví la primera vez que no nos acostamos
el contacto y los escalofríos que nunca sentimos
cuando en medio de la nada no nos acariciamos
las broncas que no tuvimos por estupideces
el amor apasionado que cada noche no nos juramos
y las locuras que no cometimos por querernos demasiado. Sigue leyendo

Encuadre

Un fotograma grisáceo y en el centro una sombra
con dos verodes en el pecho engarzados
y una teja herrumbrienta de sangre agotada

Una imagen de lluvia y una persona que se aleja
con el llanto enjuagado y lejía en la cara
-arden las lágrimas cuando no estás a mi lado-

Un cuadro mal pintado y apenas una mancha
en mi memoria yo me ahogo y en la tuya
me deshago bruma y Sol en la estía mañana

Ahora solo callo

«Canta, me dices. Y yo canto
¿Cómo callar? Mi boca es tuya»
José Hierro

Bésame, me pides. Y yo te beso.
¿Cómo parar? Mi boca es tuya,
yo te la di ¿No te acuerdas?
Con ella te entregué lo que era
(lo que soy, lo que seré),
te di mi alma y pensamiento,
mi palabra, mi sonrisa,
mis recuerdos y mis sueños.
Te di todo (y ahora callo);
ahora solo callo y te beso.

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